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Glifosato en sistemas agrícolas de Argentina: evaluación basada en riesgo, comportamiento ambiental y sostenibilidad productiva

Glifosato en sistemas agrícolas de Argentina: evaluación basada en riesgo, comportamiento ambiental y sostenibilidad productiva

El glifosato constituye el herbicida de mayor utilización a nivel global y un insumo central en los sistemas agrícolas extensivos de Argentina. Este trabajo analiza su comportamiento ambiental, su dinámica en suelos representativos (Molisoles) y su rol dentro del modelo productivo basado en siembra directa, agricultura de precisión y biotecnología. Asimismo, se revisa la evidencia científica disponible respecto de sus efectos sobre la salud humana y el ambiente bajo condiciones de uso regulado. Los resultados indican que el glifosato presenta baja toxicidad aguda, limitada movilidad en el suelo y escaso potencial de bioacumulación. Si bien existen controversias en torno a sus efectos crónicos, las evaluaciones de riesgo realizadas por organismos internacionales concluyen que no representa un riesgo significativo cuando es utilizado conforme a las buenas prácticas agrícolas. Se concluye que su uso continúa siendo técnicamente justificado y ambientalmente manejable dentro de marcos regulatorios adecuados.

Introducción

El glifosato [N-(fosfonometil)glicina] es un herbicida sistémico no selectivo ampliamente utilizado en la agricultura moderna. Su mecanismo de acción —la inhibición de la enzima EPSPS— le confiere alta eficacia sobre un amplio espectro de malezas.

En Argentina, su adopción está estrechamente vinculada a la expansión de cultivos genéticamente modificados tolerantes al glifosato y al desarrollo de sistemas de siembra directa. Este modelo ha permitido incrementos significativos en la productividad, reducción de la erosión del suelo y mayor eficiencia en el uso de recursos.

Contexto agroecológico y dinámica en suelos

Los sistemas agrícolas argentinos se desarrollan mayoritariamente sobre Molisoles, caracterizados por alto contenido de materia orgánica y fracción arcillosa. Estas propiedades favorecen la adsorción del glifosato, reduciendo su movilidad vertical y limitando su lixiviación hacia aguas subterráneas.
El glifosato es degradado principalmente por microorganismos del suelo, generando ácido aminometilfosfónico (AMPA). La evidencia indica que: la degradación es dependiente de condiciones edáficas y climáticas, la persistencia es generalmente moderada, y la biodisponibilidad disminuye significativamente tras la adsorción.

En este sentido, la interacción con partículas del suelo actúa como un factor clave en la atenuación de su impacto ambiental.

Rol en el modelo productivo argentino

El sistema agrícola nacional se estructura sobre tres pilares:

1 Siembra directa

La siembra directa ha demostrado beneficios ampliamente documentados en términos de conservación del suelo, reducción de la erosión hídrica y eólica, y mejora en la eficiencia del uso del agua. El control químico de malezas —donde el glifosato cumple un rol central— resulta esencial para la viabilidad de este sistema.

2 Agricultura de precisión

La adopción de tecnologías de aplicación selectiva y dosificación variable ha permitido optimizar el uso de herbicidas, reduciendo pérdidas y minimizando impactos ambientales.

3 Biotecnología

El uso de cultivos genéticamente modificados tolerantes al glifosato ha permitido simplificar el manejo agronómico y mejorar la eficiencia productiva. Si bien se ha reportado la aparición de malezas resistentes, esto responde a procesos evolutivos esperables en sistemas intensivos y es abordado mediante estrategias de manejo integrado.

Evaluación toxicológica y salud humana

El análisis del glifosato debe distinguir claramente entre peligro intrínseco y riesgo real de exposición.
La International Agency for Research on Cancer clasificó al glifosato como “probablemente carcinogénico para humanos” (Grupo 2A), lo cual corresponde a una evaluación de peligro en condiciones experimentales.

En contraste, organismos regulatorios como la European Food Safety Authority y la U.S. Environmental Protection Agency, que realizan evaluaciones de riesgo basadas en niveles reales de exposición, han concluido que el glifosato no presenta un riesgo carcinogénico significativo bajo condiciones normales de uso.

En términos generales presenta baja toxicidad aguda, no muestra evidencia consistente de bioacumulación en humanos, y los niveles de exposición ocupacional y ambiental, cuando están regulados, se encuentran por debajo de umbrales de riesgo.

Impacto ambiental

El comportamiento ambiental del glifosato se caracteriza por: fuerte adsorción al suelo, degradación microbiológica relativamente eficiente, y una baja volatilidad.

Si bien se han detectado residuos de glifosato y AMPA en aguas superficiales, las concentraciones reportadas suelen ser bajas y, en la mayoría de los casos, inferiores a niveles considerados de riesgo ecológico.

Los efectos observados en organismos no blanco son mayormente subletales y dependientes de la dosis, y asociados a condiciones experimentales o escenarios de exposición elevada.

El potencial de bioacumulación en cadenas tróficas superiores es limitado, lo que reduce la probabilidad de efectos amplificados en niveles ecológicos superiores.

Se ha demostrado, por medio de diferentes análisis, que el glifosato no presenta efectos nocivos sobre la fauna (mamíferos, aves), microfauna (artrópodos), ni sobre la salud humana, ni tiene efectos adversos para el ambiente, cuando es empleado correctamente para los fines previstos en su etiqueta. No existen al momento, en Argentina o en el mundo, estudios científicos serios que cuestionen o invaliden ninguno de los múltiples estudios realizados sobre el glifosato, y que avalan sus características y propiedades.

De acuerdo al Informe publicado por la Reunión Conjunta FAO/OMS (Meeting of the FAO Panel of Experts on Pesticide Residues, JMPR) (1) , el glifosato:

– posee baja toxicidad aguda
– no es genotóxico (no provoca daños ni cambios en el material genético)
– no es cancerígeno (no produce cáncer)
– no es teratogénico (no afecta el normal desarrollo embrionario; no provoca malformaciones)
– no es neurotóxico (no afecta el sistema nervioso)
– no tiene efectos sobre la reproducción.

El glifosato ha reemplazado a muchos otros herbicidas, algunos de los cuales son de alta toxicidad e impacto ambiental.

El Consejo Científico Interdisciplinario, creado en el ámbito del CONICET por la Comisión Nacional de Investigación, establecida en enero de 2009, por el Decreto PEN 21, presentó las conclusiones del documento de evaluación de los trabajos científicos nacionales e internacionales referidos a los efectos del glifosato sobre la salud humana y el ambiente, en el cual se expresa que si se aplica responsablemente, el uso del herbicida no presenta riesgos para la salud humana o el medio ambiente.

Regulación y gestión del riesgo en Argentina

El uso de glifosato en Argentina se encuentra regulado bajo marcos normativos que establecen condiciones de aplicación, límites de exposición, y criterios de seguridad ocupacional.
En los últimos años, se han incorporado regulaciones locales, a nivel municipal, adicionales orientadas a establecer zonas de amortiguamiento, restringir aplicaciones en proximidad a áreas urbanas, y a mejorar prácticas de aplicación.

Legislación

El glifosato en Argentina no se encuentra prohibido, sino regulado bajo un sistema de evaluación de riesgo basado en evidencia científica, donde el SENASA actúa como autoridad nacional de registro y control, mientras que las condiciones de uso son determinadas en gran medida por normativas provinciales y municipales. Este enfoque permite compatibilizar su utilización agronómica con mecanismos de gestión del riesgo y adaptación territorial.

El glifosato, al igual que el resto de los agroquímicos (herbicidas, insecticidas, fertilizantes, etc.) que se comercializan y usan en nuestro país, debió satisfacer una amplia serie de estudios para su aprobación e inscripción. Este proceso comenzó para el herbicida glifosato en el año 1971, cuando fue aprobado en los Estados Unidos de América. Luego, en 1976, fue aprobado e inscripto en el Registro Nacional de Terapéutica Vegetal, dependiente del actual SENASA, comenzando así su posibilidad de uso en Argentina.

En el año 1999 cambia la normativa vigente para la aprobación de todos los agroquímicos ya en uso y los que se inscriban a partir de ese momento. Mediante la Resolución 350/1999 del SENASA, se aprueba el nuevo Manual de Procedimientos, Criterios y Alcances para el Registro de Productos fitosanitarios en la República Argentina. Este manual detalla el conjunto de requisitos y normativas a cumplimentar por parte de las empresas para poder inscribir los agroquímicos que deseen comercializar.

Aunque se encontraba aprobado y en uso el herbicida glifosato al momento del cambio de normativa, al igual que muchos otros agroquímicos, las empresas tuvieron que revalidar su registro, quedando sometido así a las modernas exigencias de la legislación. Esta revalidación del producto fue aprobada tanto para la sustancia activa grado técnico como así también para los productos formulados ya registrados, ya sea que contuvieran glifosato exclusivamente o mezclas con otros productos herbicidas.

Aunque se encontraba aprobado y en uso el herbicida glifosato al momento del cambio de normativa, al igual que muchos otros agroquímicos, las empresas tuvieron que revalidar su registro, quedando sometido así a las modernas exigencias de la legislación. Esta revalidación del producto fue aprobada tanto para la sustancia activa grado técnico como así también para los productos formulados ya registrados, ya sea que contuvieran glifosato exclusivamente o mezclas con otros productos herbicidas.

Entre los requisitos más importantes que debe cumplir una sustancia activa grado técnico para lograr la aprobación se encuentran: (i) -Diseño de los ensayos para determinar la eficacia agronómica en el control de malezas y la fitotoxicidad del producto sobre especies deseables. A su vez, en los aspectos relacionados a su uso, se exige informar sobre organismos nocivos controlados, modo de acción sobre los organismos nocivos y sobre las plantas, ámbito de aplicación previsto (ej.: campo, invernáculo u otros), condiciones fitosanitarias y ambientales para ser usado, y estudios de resistencia (información sobre desarrollo de resistencia y estrategias de manejo); (ii) -diseño de los ensayos de residuos a desarrollar de acuerdo con los protocolos detallados en las directrices sobre ensayos de residuos de plaguicidas de la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO); (iii) descripción de la composición cualicuantitativa de la sustancia activa grado técnico y análisis de la identidad de la sustancia activa grado técnico; (iv) en el cuerpo técnico de la presentación, además, se debe describir la identidad de la sustancia, sus propiedades físicas y aspectos relacionados a su uso, tales como sus efectos sobre los organismos plaga. En ese mismo cuerpo técnico se exige la presentación de los estudios evaluando los efectos tóxicos sobre especies mamíferos (agudos, subcrónicos y crónicos) tanto orales como por inhalación y dermales y, estudios de mutagenicidad. (v) Los tratamientos médicos propuestos y antídotos; (vi) los resultados de estudios ecotoxicológicos: efectos sobre aves, peces, abejas, persistencia en el suelo; y (vii) información sobre control de derrames y fuego, su transporte, almacenamiento, manipuleo y disposición final. (2)

Registro y autorización de productos

El glifosato está permitido en Argentina porque está registrado como producto fitosanitario, y cada formulación comercial debe ser aprobada por SENASA

Las normas más relevantes son las siguientes

Resolución SENASA 458/2025

• establece el nuevo sistema integral de evaluación y registro
o exige que el producto no represente riesgo para salud o ambiente
o pueda ser reevaluado si surge nueva evidencia
• incorpora el sistema internacional de clasificación GHS (ONU)
• permite cancelación del registro si aparece evidencia adversa

Resolución SENASA 450/2025

• consolida y modifica normativa previa (2013–2024)
• reafirma el rol del SENASA como autoridad técnico-científica central

Resolución SENASA 843/2025

• introduce un principio clave: si un producto se prohíbe en su país de origen → puede darse de baja en Argentina

Estas medidas refuerzan un enfoque de gestión del riesgo, más que de prohibición del insumo.
La evidencia científica acumulada indica que el glifosato, utilizado conforme a buenas prácticas agrícolas, presenta un perfil de riesgo relativamente bajo en comparación con alternativas disponibles.
Las controversias existentes responden en gran medida a diferencias metodológicas en los estudios, distinción entre peligro y riesgo, y extrapolaciones de condiciones experimentales a escenarios reales.
En este contexto, resulta fundamental evitar interpretaciones simplificadas y promover evaluaciones integrales basadas en evidencia.

El glifosato continúa siendo una herramienta clave en la agricultura argentina, tanto por su eficacia como por su contribución a sistemas de producción conservacionistas como la siembra directa.
La evidencia disponible permite sostener que su uso es compatible con estándares aceptables de seguridad bajo condiciones reguladas, presenta bajo potencial de bioacumulación y toxicidad aguda, y su impacto ambiental es gestionable mediante buenas prácticas agrícolas.

No obstante, se reconoce la necesidad de continuar con el monitoreo ambiental, mejorar las prácticas de aplicación, y profundizar la investigación sobre efectos crónicos.

El enfoque más adecuado no radica en la eliminación del glifosato, sino en su uso responsable dentro de estrategias integradas de manejo agrícola.

Por lo expuesto las regulaciones locales complementarias pueden contribuir a un uso y manejo circunstanciado conforme las particularidades de cada región, o cluster de cultivos. En este sentido la gestión municipal cobra relevancia por el conocimiento próximo y documentado del entorno urbano-rural que le compete gestionar.

[1] JMPR/WHO (2004) Pesticides residues in food [Residuos de pesticidas en los alimentos] — 2004. Report of the Joint Meeting of the FAO Panel of Experts on Pesticide Residues in Food and the Environment and the WHO Core Assessment Group on Pesticide Residues [Informe de la Reunión Conjunta del Panel de la FAO de expertos sobre residuos de pesticidas en los alimentos y en el medioambiente y del Grupo Central de Evaluación de la OMS sobre residuos de los pesticidas] (JMPR). Rome, Italy, 20–29 September 2004. FAO Plant Production And Protection Paper 178. World Health Organization and Food and Agriculture Organization of the United Nations. Rome, Italy

[2] La agricultura argentina en marcha: Sus cambios e impactos, con atención al uso de herbicidas”

(Negri, R., Feiguin, F., Campos, M., Walter, M., F. Ferreira y E. Satorre)

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