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El nuevo humanismo para recuperar la economía al mismo tiempo que nuestro capital humano

El nuevo humanismo para recuperar la economía al mismo tiempo que nuestro capital humano

Por: Mariano Obarrio

Una Hoja de Ruta para el Desarrollo Industrial y la Emergencia Laboral

La Argentina no está solo empobrecida: está herida en su economía, en su autoestima colectiva y en su capital humano. No se trata únicamente de números en rojo o de déficits crónicos. Se trata de personas que perdieron horizonte, dignidad y confianza. Por eso, cualquier propuesta seria de reconstrucción nacional debe partir de un nuevo humanismo: uno que combine producción con dignidad humana, eficiencia con sensatez, consenso con coraje y recuperar los valores humanos verdaderos.
Los ejes son claros y no admiten atajos: humanismo, sentido común, integración de ideas, intereses y sectores, equilibrio, consenso, producción y dignidad humana.
Un programa para reverdecer todo el territorio nacional, una nueva migración productiva y demográfica, producción y trabajo mirando al interior profundo, provincias, ciudades, pueblos, municipios, donde se hunden las mayores riquezas del país aún no desenterradas. Todo lo demás es relato. 

Diagnóstico: el estado de situación

La Argentina atraviesa una crisis profunda de confianza y de subsistencia. Los relevamientos de opinión pública coinciden en un dato alarmante: el tejido social está fragmentado y tensionado por preocupaciones críticas que el sistema político actual no ha logrado resolver.
Los tres grandes dolores ciudadanos —trabajo, salarios y pobreza; corrupción; e inseguridad— ya no pueden abordarse desde trincheras ideológicas ni con slogans de campaña. Exigen una respuesta estructural, transversal y adulta, que trascienda las banderas partidarias y recupere el valor de la política como herramienta de solución y no como fábrica de privilegios.

Objetivo estratégico

El objetivo es tan ambicioso como imprescindible: transformar la actual estructura fiscal de privilegios en un verdadero motor de desarrollo industrial y humano.
La eficiencia económica y las nuevas tecnologías —en particular la inteligencia artificial (IA)— deben ser herramientas al servicio de la paz social, la integración de los sectores más vulnerables y la generación de oportunidades reales. No para reemplazar personas, sino para incluirlas.

Plan de gobierno: cronología del cambio

Fase 1: Saneamiento y Equidad Fiscal

La Argentina no tiene un problema de falta de recursos, sino de mala asignación y privilegios enquistados.
Hoy existen 52 sectores con exenciones impositivas que generan un agujero fiscal de 28.000 millones de dólares: Tierra del Fuego, economía del conocimiento, minería, promociones industriales, reparto de dividendos, empleados judiciales, entre otros. El gasto tributario representa el 4,5% del PBI, cuando los estándares internacionales y las recomendaciones del FMI lo ubican cerca del 2,5%.
La propuesta es clara: redistribuir el gasto tributario, reducir privilegios de manera dialogada pero firme, y avanzar hacia un PACTO FISCAL PARA EL DESARROLLO. Quienes pierdan hoy, ganarán mañana con crecimiento integral y prosperidad compartida.

El impacto fiscal es contundente: es posible así la recuperación de al menos 15.000 millones de dólares, lo que implica un 16% adicional al Presupuesto Nacional.

¿El destino de esos fondos? Prioridades claras y humanas:

• Recomposición inmediata de jubilaciones y salarios (salud, educación, seguridad y Fuerzas Armadas).
• Inversión en infraestructura para la producción y el turismo.
• Baja de retenciones al agro para generar ingreso genuino de dólares.
• Alivio fiscal a PyMEs, tanto en cargas patronales como en impuestos, para fomentar consumo e inversión.
• Incentivos a la formalización de la economía, mejorando recaudación mientras se bajan impuestos.
• Mayor recaudación para que las provincias mejoren la coparticipación y reduzcan cargas provinciales y municipales.

Fase 2: Programa de Emergencia Humanitaria Laboral

Esto no es asistencialismo. Es recuperación laboral y humana. Si bien lo ordenamos como Fase 2, debe hacerse en forma simultánea con la Fase 1.

Se propone una integración obligatoria mediante programas de capacitación técnica en oficios demandados por las futuras cadenas de valor, según el mapa productivo de los sectores más pujantes: energía, minería, industria, comercio, construcción, y su correlato en tierras raras, energías renovables, nuclear, economía del conocimiento, turismo, alimentos, metalmecánica, electrodomésticos, textil, construcción, naval, aeronáutica, pesca, salud, educación, cuidado de personas, y todas aquellas que defina el sector privado.
Los beneficiarios obligatorios serán todos los receptores de planes sociales, personas que no trabajan ni estudian y personas en situación de calle.

La clave es la integración real entre Estado, empresas, sociedad civil, sindicatos, sector educativo y escuelas de formación laboral. Y una integración vertical entre Nación, provincias y municipios.

El programa también apunta a la recuperación de valores, incorporando:

• Educación en habilidades blandas o actitudinales.
• Recuperación sanitaria, con médicos voluntarios.
• Recuperación física, a través del deporte para todos los beneficiarios.
La logística será integral:
• Logística estatal: uso de infraestructura de FFAA, universidades, INTA, CONICET e INTI.
• Logística privada: empresas voluntarias y escuelas de formación laboral.
• Logística educativa: universidades, escuelas, clubes y sindicatos.
Todo articulado por una Agencia Federal de Trabajo, que mediante IA y tutores humanos vincule en tiempo real la oferta laboral capacitada con las búsquedas reales del sector privado. Tres sectores sincronizados: empleadores, trabajadores y educación formal y no formal. Tecnología al servicio de la inclusión.

Fase 3: Desarrollo Industrial y Formalización

• Blanqueo virtuoso: amnistía y rebaja impositiva para ampliar la base tributaria y previsional, sosteniendo un incremento progresivo de jubilaciones.
• Política cambiaria: tipo de cambio libre y competitivo como defensa natural de la industria nacional, incentivo a exportaciones y limitación natural de importaciones.
• Migración productiva: incentivos para trasladar población desde centros urbanos críticos hacia nuevos nodos productivos (minería, energía, agroindustria), en coordinación con provincias y municipios. Un punto estratégico para una demografía equilibrada, presencia territorial, soberanía y productividad.

Acuerdo social: una nueva ética del trabajo

La reforma laboral propuesta se basa en equidad mutua:

1. Protección bi-direccional: fin de los excesos sindicales y del abuso empresarial.
2. Participación en ganancias: salarios vinculados al éxito de la empresa para fortalecer la cultura del trabajo.
3. IA al servicio del empleo: optimización de procesos sin sustituir la mano de obra humana.

El llamado a la acción

La crisis nos obliga a reaccionar en defensa propia y en paz. Es momento de convocar a un gran movimiento de ciudadanos libres, equilibrados, sensatos e inteligentes, donde la experiencia de los mayores se una con la energía de la juventud.
Este camino requiere la participación y consulta de referentes PyME, agropecuarios, industriales y expertos en políticas públicas.

Se propone un Encuentro vía Zoom, sin banderas divisorias, para discutir cosas concretas. Están invitados PyMEs, sindicatos, ONGs, científicos y fuerzas de seguridad, para construir el consenso básico que la patria demanda. Sin salvadores de la Patria. Sin iluminados con ambiciones mesiánicas.
Porque reconstruir la Argentina no es una épica personal: es una tarea colectiva. Es hora de curar las heridas y rediscutir la producción. La integración de todos vale mucho más que la suma de las partes Todos valemos UNO.

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